La
noche en la ciudad costera tiene colores vascos. Tomás San Miguel,
uno de los representantes de mayor prestigio de la música vasca se
encargó de mostrar la pujanza de las músicas étnicas de Euskadi en
un concierto en el Majestic al que algo más de doscientas personas
asistieron abarrotando la sala. El vitoriano llegó con una formación
minimalista de percusión, acordeón y Txalaparta, completada -hubiésemos
preferido a músicos acompañando- con fondos sonoros programados.
Pero la fuerza de la actuación de San Miguel no perdió muchos enteros
por ello. En el escenario el artista acarició su acordeón y puso de
manifiesto una vez más que el instrumento es maleable, rico en matices
y de gran belleza sonora. El cuarteto desgranó a lo largo de una hora
y cuarto algunos de los temas del último trabajo discográfico aparecido
en octubre y que completa la trilogía que el polifacético músico ha
dedicado al instrumento "más antiguo de Europa", la txalaparta. En
1994 apareció "Lezao", en 1998 "Ten" y en el 2005 esta nueva entrega,
"Dan txa".
El público no sólo descubrió en el concierto a Tomás San Miguel, sino
también un instrumento, la txalaparta, y asistieron atónitos a la
"performance" de las txalapartaris vascas de Ttukunak que arrancaron
aplausos entusiastas.
En declaraciones
a la prensa española acreditada, Tomás San Miguel se mostró orgulloso
de poder tocar en Cannes "representando a los músicos vascos" aunque
reconoció que le gustaría tocar más en Euskadi recordando que "nadie
es profeta en su tierra". "Iniciamos una gira por Alemania con 15
conciertos y es imposible cerrar una actuación en Bilbao, Vitoria
o San Sebastián" aseguró. Preguntado sobre cómo definir su música,
San Miguel afirmó que no le corresponde a él "poner etiquetas" pero
que en cualquier caso se trataría de "una música con raíces vascas
y vocación universal". Tomás San Miguel (www.tomassanmiguel.com)
ha editado 8 discos.