Que se trate del
director general del INAEM, del director de Promoción del ICEX, de
secretario general de la Fundación Autor o de los representantes de
la industria musical española, todos quieren recorrer el tortuoso
camino por el que anda la música española cogidos de la mano.
A la imagen de
unidad y buenas intenciones se enfrenta otra, la de una realidad marcada
por las dificultades que vive la venta de discos y la de un mercado
que ofrece mucho y demanda poco. Así lo dejaba ver Juan Miguel Márquez,
del ICEX, que se ha involucrado desde hace cuatro años de manera seria
y eficaz en la "venta" de la cultura española a nivel internacional
con especial atención a la música. El director de promoción del ICEX
ha pilotado un salto cuantitativo y cualitativo desplegando a día
de hoy una red de becarios culturales en 9 embajadas de España que
tiene como misión estudiar los mercados en los que están instalados
para ofrecer una visión y las herramientas necesarias a las industrias
culturales españolas que quiera desembarcar en ellos.
Y de ello también se felicita Juan Carlos Marset, director del INAEM
que considera que nuestra oferta interesa mucho a nivel internacional
como se ha visto reflejado en los últimos años en los países asiáticos.
"El flamenco tiene un índice de penetración excepcional a nivel internacional"
asegura.
Mario Pacheco, presidente de la Unión Fonográfica Independiente, se
muestra menos optimista y considera que "no vamos tan sobrados" e
insiste en que cualquier política de promoción de la música a nivel
internacional se tiene que apoyar en un mercado interno sólido, algo
que hoy en día no ocurre.
Pacheco habla de un mercado "ridículo" y sigue demandando una Ley
de la Música que ponga orden al desbarajuste actual.
Rodrigo Romaní, miembro del consejo asesor del IGAEM, pone en dedo
en la yaga cuando asevera que "queremos articular de manera industrial
un mercado que hasta ahora ha sido artesano".
La música se puede
vender fuera de nuestras fronteras, como así lo demuestran las cifras
de derechos de autor cobrados por la SGAE a nivel internacional en
el 2007. Una SGAE que está al origen de la concienciación de la administración
en las posibilidades de nuestra música.