|

Amancio Prada inició
su carrera profesional en París, cuando corría el año 1974. En la capital
francesa grabó su primer disco, "Vida e morte" y el Olympia fue su primer
escenario, junto a Brassens. Hoy, 34 años después vuelve a París para
presentar "Vida de artista", el homenaje de un peta español a otro francés,
Leo Ferré.
Amancio Prada que actuará el 1 de diciembre 2008 en el Café de la Dance
Después de muchos
años, un nuevo encuentro con los escenarios parisinos…
Cada vez e ido viniendo más de vez en cuando. Este verano estuve presentando
'Vida de artista' en la Rochelle pero es cierto que París es una ciudad
en la que hacía mucho tiempo que no pisaba un escenario. Es curioso, pues
este año se acaba de reeditar mi primer disco, 'Vida e morte', que grabe
en Francia en 1974. Entre ese primer disco y este último han pasado 34
años. Es como unir y tensar ese arco vital y artístico que es nuestro
caminar. La vida de un artista es un eterno empezar y quiero pensar que
aquí comienza una nueva etapa que me traerá a París mucho más a menudo.
Vida de artista
es un disco que recorre una parte de la obra de Leo Ferré. ¿Te costó trabajar
sobre las adaptaciones de los textos?
Empecé mirando que traducciones existían. Las traducciones que había
eran incantables. Eran traducciones excesivamente literarias unas y otras
se alejaban del sentimiento de Ferré. De hecho mi primera reacción fue
casi la de decir que no pues la poesía de Ferré combina poemas con estructuras
que responden a una forma tradicional, popular, y otros que son poemas
río que arrancan y desbordan… poemas que Leo sabía meter muy bien en cintura
musical… Conseguir ser fiel al espíritu de los textos, mantener el ritmo,
incluso la rima para poder cantarlos en español con la melodía original,
me parecía una tarea bastante difícil, y lo ha sido…
¿Por qué haber
tardado 34 años en atreverte con Leo Ferré?
No lo sé. Las cosas ocurren cuando tienen que ocurrir… Este disco es ante
todo un pequeño homenaje a Leo Ferré, una ventanita por la que asomarse
a su obra inmensa, pero también una forma de agradecer y reconocer la
importancia que tuvo para mí la estancia de cinco años en París, cuando
tenía 20, y la oportunidad que tuve de grabar mi primer disco, algo que
no hubiese hecho si me hubiese quedado en España.
Tu lectura de la
poesía de Ferré te ha llevado a proponer una visión de aires flamencos
¿
Todo un reto? Se trataba de hacer germinar en otro suelo, en otro aire,
esta poesía perenne. Una poesía cantada con otro acento. Un acento ibérico.
El perfume flamenco le venía muy bien. Por otro lado Leo Ferré era un
enamorado del flamenco y de España, su mujer era española, era un artista
preocupado por lo que ocurría en España, solidario a su manera, en la
distancia, y creo que es coherente que ese acento estuviese presente,
es una nueva lectura de sus canciones.
A pesar de hablar
francés sólo cantas un tema en la lengua de Molière…
Es cierto. Lo canto en francés y eso que la idea original era también
cantarlo en castellano. Me di cuenta que se trataba de una canción llena
de nombres franceses, tanto de poetas como de lugares de París, que era
una tontería, un sinsentido trasladar eso al español y, pudiendo cantar
en francés y que se me entendiera medianamente, preferí lanzarme.
Una de las ocas
que llaman la atención en este trabajo es el gran nivel de los artistas
que han colaborado contigo…
Agnés Jaoui, Josete Ordóñez, Cuco Pérez, Pablo Martín y Carlos Ibáñez…
Todos celebramos el entusiasmo y generosidad de Agnés Jaoui a la hora
de incorporarse a este trabajo pues como ella recuerda su padre era un
forofo de Leo Ferré y fue también su padre quien la introdujo en la obra
de Leo y en el amor y el gusto por el flamenco.
Y además cuentas
con la esencia de un Chano Domínguez... 
Chano es el pianista flamenco por antonomasia, el que es reconocido en
España y en el mundo entero. Estas colaboraciones son regalos que encuentras
en el camino de la vida y del arte y es siempre un estímulo, al que te
da aliento y pone una sonrisa en el trabajo.
¿Ha sido difícil
escoger los temas entre la inmensa obra de Ferré?
Me propusieron también
otros temas que no están en el disco. Yo tengo que cantar aquello que
más me gusta, que más siento y que más comparto. Aquí hay 11 canciones
en las que sintonizo con Leo Ferré. No pretendo hacer un resumen de su
obra, ni que decir que este Ferré que yo canto sea el esencial, el más
importante. En cualquier caso es el que más me toca el corazón y el pensamiento.
Hay quien te define
como un 'orfebre de la palabra', es todo un homenaje…
Ha habido un trabajo de orfebrería literaria en este disco y eso reconociendo
el merito del punto de partida, del material original tan excelente que
nos da Ferré. Es sobre todo un trabajo de orfebrería musical.
¿Hablamos de nuevos
proyectos?
Estoy trabajando sobre las 'coplas por la muerte de mi padre', de Jorge
Manrique, pues quiero hacer un disco monográfico con las cuarenta coplas.
Me gustan esas obras que no son concebidas únicamente como una mera sucesión
de canciones, que responden a un aliento más largo. Lo que no quita para
que haga canciones sueltas y ya veremos el día de mañana como se agrupan.
Es un proyecto
escénico tanto como discográfico…
Es verdad, las canciones van madurando y asentándose a medida que las
cantas en un escenario. Un disco, en el estudio, parece que está muy bien
pero, cuando lo llevas al escenario te das cuenta que en ocasiones podrías
haberlo hecho de otro modo. Uno tiene la suerte que las canciones viajan
siempre contigo. Una canción existe cada vez que la cantas y cada vez
es distinta, depende de tu estado de ánimo, del público, del lugar.
Nuestros poetas…¿Tú
tienes un sentimiento especial por Rosalía de Castro?
… y tres discos. Son muchos años. El segundo disco fue dedica a Rosalía
en mayo del 75. Rosalía va conmigo siempre porque es una de esas poetas
que lo que dice lo dice muy bien y con una preciosa forma musical. Yo
me identifico mucho con su poesía.
Hay conciertos
eeciales y creo que el de Moscú, con los niños de la guerra, es uno de
esos…
Fue un concierto muy emocionante, en su lugar de encuentro. Estaba allí
una de esas 'niñas de la guerra' que se acercó muy emocionada después
del recital. Josefina Iturriarán, ella había sido actriz y había grabado
un disco con canciones populares de García Lorca y recuerdo que, mientras
que un periodista estaba esperando que ella terminara de hablar para hacerme
una entrevista, yo le hice entender que era tan interesante lo que ella
estaba diciendo que desde luego tenía mucho más valor que lo que yo pudiese
contar… grabó esa conversación y también un poema que me recitó Josefina
en ese momento, muy emocionada, cogiéndome las manos y estallando en sollozos
cuando terminó. Un poema suyo que me pareció tan de verdad y tan hermoso
que le dije que quería hacer una canción. Y la hice. Y he tenido la suerte
de cantársela porque luego volví a un congreso de hispanistas, hace un
par de meses, y ella estaba allí:
El ruiseñor que
canta al sol caído
No canta de Madrid en mi soñado hogar
Ni en Santa María de Guernica
Ni en el Bilbao de mi temprana edad.
Suena en Moscú su dulce melodía
Mas yo la estoy oyendo allí
No aquí, allí, allí.
Llevarme de alguna manera, llevarme de alguna manera…
Se echó a llorar…
son encuentros muy emocionantes, la música te permite sintonizar, la gente
estaba encantada, porque es un drama lo que han vivido, un drama lleno
de desgarros y contradicciones. Niños que dejaron España y que de pronto
oyen la voz de nuestros poetas y sienten en su carne ese sentimiento de
la tierra.
La poesía es nuestra raíz.
Entrevista de Juan José Dorado
|