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La llegada
Viernes 15 de octubre.
Llegada a Toulouse.
La lluvia me recibe en una capital conocida por su sol. La lluvia nos
acompañará durante todo el último fin de semana del festival.
Tras instalarme en mi hotel me dirijo al Instituto Cervantes acompañada
por María Luisa Sotoca, presidenta de la asociación tolosana Alma Flamenca
que organiza uno de los mejores festivales de flamenco de Francia.
En el Instituto Cervantes asistimos al encuentro con Carlos Saura en una
sala repleta. Mi primer contacto con el Festival y sus miembros es inmejorable.
Allí tengo el honor de conocer a Vida, alma y vitalidad de este festival
que sin duda merece una mención excepcional. Su nombre resulta extraño
pero cuando se conoce a la persona se comprende que no podría llamarse
de otra forma.
Ella es la que da Vida a este festival.
Las preguntas del público y la franqueza de las respuestas de Carlos Saura
hacen ver que el realizador, como todos los asistentes, se encuentra aquí
“ como en casa “ gracias al trabajo estupendo de los voluntarios que permiten
que cada año Cinespaña sea más importante. Tras asistir a la proyección
en exclusiva de la última película de Saura, “ El séptimo día “, que será
estrenada en Francia próximamente, nos dirigimos al “ Village “ del Festival
donde la música en directo, la comida tradicional de Toulouse y el buen
ambiente que rodea a los allí presentes, entre los que se encuentran personalidades
como Jorge Semprún, dan una dimensión especial a este festival en el que
la mayor parte del público está compuesto por jóvenes interesados por
la creación cinematográfica española.
Carlos Saura y Silvia Munt
Al día siguiente la lluvia no se ha ido pero ya no importa. Toulouse es
igual de bonito. Nos espera una mañana cargada de cosas interesantes en
el
“ Village “, establecido en la cinematéca de Toulouse.
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Espero con impaciencia la entrevista con Carlos Saura, al que los periodistas
y fotógrafos no han dado un momento de descanso. Durante mi espera hace
entrada en el recinto una de las mejores actrices españolas del momento,
Silvia Munt, con la que más tarde tendré la oportunidad de hablar sobre
su última película, un documental sobre Gala, la esposa de Salvador Dalí.
La cinematéca de Toulouse cuenta con una completa biblioteca consagrada
al cine, el mejor escenario para mantener una pequeña conversación con
un director que sin duda protagoniza parte de las páginas de los libros
que nos rodean. En la entrevista, que pueden encontrar en las páginas
centrales de nuestra revista, Saura se muestra como un hombre directo
y sencillo, lejos de la imágen que muchos podríamos tener de un gran director
como él.
Gala y la pasión
Silvia Munt se me descubre como una mujer apasionada que ha intentado,
con el documental en el que ha trabajado durante 3 años, conocer y darnos
a conocer de una manera diferente a uno de los personajes que desde la
discrección ha marcado la historia del arte y de unos de los artístas
más importantes del siglo XX, el polifacético atípico Salvador Dalí. Gala,
la detestada, la amada, la perversa y cálida Gala es, según Silvia Munt,
un personaje apasionante lleno de contrastes, de frustraciones, capaz
del más puro altruísmo y de la crueldad más profunda. No hay nada de gala
en Silvia Munt si no es una gran admiración por esta mujer que ha influído,
con su simple mirada punzante e inquisitiva, en dos grandes hombres de
siglo XX, Salvador Dalí y Paul Eluard.
Tras la entrevista, como no podía ser menos, asistimos a la proyección
del documental que no nos decepciona.
La ceremonia
La clausura oficial del festival fue una ceremonia cargada de emotividad,
de esperanza y de satisfacción ante un cine que crece, evoluciona, se
renueva y conserva lo mejor de sí mismo.
La emotividad
estuvo presente en dos momentos especiales que marcarán para siempre la
historia de Cinespaña. El escritor Jorge Semprún y el director de cine
Carlos Saura protagonizaron uno de esos momentos cuando, sobre el escenario,
se fundieron en un abrazo de amigos y compañeros de fatigas.
Dos símbolos de la lucha por la democracia española en un ciudad tan simbólica
como Toulouse.
Un momento que hizo alzarse al público de sus asientos. Minutos antes,
el escritor Manuel Vázquez Montalbán recibió un homenaje póstumo de la
parte de Cinespaña por toda una vida de compromiso y de creación. Jorge
Semprún hizo entrega a la viuda del
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escritor , Anna Sallés, de uno de los galardones del festival. Y tras
la emoción, llegaron los premios.
El palmarés de Cinespaña 2004 se fue desvelando poco a poco para premiar
a un cine dinámico y sobre todo, jóven. Un impluso y un apoyo claro al
cine actual protagonizado y creado por nuevos talentos. El futuro Cinespaña
2004 cerró así esta edición de luces y de cine. La foto de familia la
compusieron los voluntarios que durante meses han dado lo mejor de ellos
mismos para que Cinespaña pueda salir adelante. Sin embargo una profesionalización
se impone, como lo señalaron numerosos participantes y miembros del equipo,
para que Cinespaña siga evolucionando e imponiéndose en el panorama cinematográfico.
Cinespaña tiene la fuerza de la voluntad y de la entrega de esas decenas
de personas apasionadas por lo que hacen pero su importancia sobrepasa
ya fronteras y el mantenimiento de su nivel y su calidad depende, sin
duda, de la profesionalización del mismo y del apoyo de las instituciones
y particulares que hacen posible este evento. Nuestro fin de semana se
acabó y Cinespaña ya piensa en su próxima edición, en la lucha que habrá
de llevar a cabo para salir adelante (lucha que conocemos y compartimos).

Toulouse ha integrado en su caracter la fuerza de los exiliados que llegaron
para seguir luchando y ha impregnado a sus gentes de esa fuerza que llevará
a Cinespaña a lo más alto, sólo a un paso más de donde ya está.
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