Durante
el mes de octubre 2004, tres indios Kogis : Miguel, Marco y Marcelo,
herederos de una gran civilización precolombina, realizaron una gira
por Francia, Suiza y Alemania. En su viaje por Europa, tenían por misión
buscar solidaridad y apoyo para recuperar sus tierras, conservar su
memoria y asegurar su propia supervivencia. Los tres indios vestían
túnicas blancas, iban descalzos y con una mochila cuyos colores indicaban
el clan al que pertenecen.
Los
Indios Kogis viven en la Sierra Nevada de Santa Marta, en el norte de
Colombia, a una altitud de 5800 metros . Viven en grupo, es una sociedad
sin miseria, sin pobres, sin jerarquías, allí comparten todo entre los
mayores y los más pequeños, se saludan entre ellos intercambiando hojas
de coca ; en suma, viven en la naturaleza y con la naturaleza respetando
todo ser vivo. Ni que decir tiene que su vida es una lucha continua
frente a todas las agresiones de la vida moderna (el narcotráfico, la
guerrilla, los paramilitares, la violencia en general) y con todo ello,
intentan preservar la armonía y el equilibrio de su tierra, la cual
les ha trasmitido los conocimientos morales y espirituales que poseen.
Ante todo, quieren mantener viva su memoria, así ellos dicen : “un pueblo
sin memoria es un pueblo muerto “. Sin embargo, la explotación y el
desastre de la selva hoy sigue siendo tan salvaje como el que sufrieron
los incas y los mayas en el siglo XVI, de manera que estos habitantes
se encuentran cada vez más alto en las montañas y sólo quedan poco más
de 12000. Estos indios Kogis no han percibido demasiado interés por
parte de los gobiernos europeos, claro que ellos saben que la causa
indígena no es una cuestión prioritaria en Europa. Estos indígenas se
llevarán como recuerdo las imágenes de los atascos, el sonido de los
ruidos, el tumulto de las prisas, el estorbo de los viejos, la gran
variedad de medios de comunicación pero sobre todo recordarán nuestra
ignorancia frente a las fuerzas de la naturaleza. La misión primordial
de este viaje es concienciar al Occidente de los problemas de su pueblo
amenazado de desaparición. También han venido con la intención de recaudar
un poco de dinero que les permita comprar parte de las tierras en las
que viven en la Sierra Nevada de Colombia . Si para ellos, este encuentro
de alguna manera representa una esperanza, para Europa, es una gran
oportunidad de diálogo entre tradición y modernidad. Es efectivamente
la aportación de una reflexión acerca de la naturaleza, es también aprender
a prestar más atención a nuestro entorno, a respetar a los demás y a
nosotros mismos y a la naturaleza. Ojala que este encuentro con los
indios Kogis nos libere de nuestras certitudes y aprendamos a mirar,
a escuchar y a sentir la naturaleza de la que depende nuestro porvenir.