España se ha convertido
en el primer país de la Unión Europea que ha dicho “ sí “ a la Constitución
europea. Algo más de catorce millones de personas acudieron a las urnas
el pasado 20 de febrero y de ellos, 10.803.526 (76,72%) apoyaron el
Tratado de la Constitución Europea; 2.428.301 (17,25%) se expresaron
en contra, y 849.037 (6,03%) votaron en blanco. A pesar de que hubo
un alto grado de abstención (57,68%), los españoles que se han acercado
a las urnas han querido expresar su deseo de que Europa avance y esté
cada vez más presente en la vida de todos y cada uno de los ciudadanos
europeos.
“¿Aprueba usted
el Tratado por el que se establece una Constitución para Europa?”, esta
ha sido la pregunta plateada por el Gobierno a los ciudadanos que quisieron
expresar su opinión, formulación pactada por el Gobierno con todos los
grupos parlamentarios. Una pregunta simple para una respuesta simple
que da a la Europa que estamos construyendo una oportunidad más de convertirse
en algo presente y dinámico.
El Tratado Constitucional no es perfecto, es algo que ha quedado claro
tras las argumentaciones de los diferentes partidiarios del si o del
no, pero deja establecidas unas bases no inmuables a partir de las cuáles
Europa podrá avanzar. El Tratado ha de ser ratificado por los 25 Estados
miembros para que entre en vigor, bien mediante una votación parlamentaria
o por una consulta directa a los ciudadanos, como en el caso de España.
Cuarto referéndum
Es la cuarta vez que los españoles son llamados a participar en un referéndum
desde la transición. La primera vez fue en 1976 cuando los españoles
abrieron de par en par las puertas a la democracia pronunciándose sobre
la reforma política que permitió la transición de la dictadura a la
democracia. Un 77,7% de los españoles con derecho a voto se expresaron
en las urnas y un 94% de los votantes dijeron que SI a la Reforma Política.
En 1978 la Constitución española fue votada por 88,5% de los españoles
con derecho al voto, siendo la tasa de abstención de 32,8%. La siguiente
consulta de este tipo que tuvo lugar en España se celebró el 12 de marzo
de 1986, en la que se decidió la permanencia de España en la Organización
del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). En aquella ocasión, con una
abstención del 40,59 por ciento, los resultados fueron favorables a
la pregunta del Gobierno, que obtuvo 9.054.509 votos (el 52,49 por ciento),
6.872.421 en contra (39,84 por ciento) y 1.127.672 votos en blanco (6,53
por ciento).
Sin embargo la tasa de abstención en un referendum nacional nunca había
sido tan elevada como esta vez, lo que prueba que los españoles, pese
a ser los primeros receptores de ayudas europeas (85.269 millones de
euros desde 1987) ven Europa como algo lejano, poco claro y demasiado
complicado.
Las distintas iniciativas llevadas a cabo por los partidos políticos
y la campaña a favor del “ Sí “ efectuada por el Gobierno se han revelado
insuficientes para movilizar a los españoles. Pero la resposabilidad
no es únicamente de los actores políticos sino de todos aquellos que
ante una consulta tan importante no han tenido la iniciativa de informarse
un mínimo sobre el tema en cuestión.