En
septiembre del 2000 se celebró la cumbre del Milenio donde se fijaron
los famosos objetivos para el desarrollo del milenio (Millenium Development
Goals). Desde el punto de vista de la financiación del desarrollo éstos
apuntaban a dos requisitos imprescindibles que debían ser alcanzados
en el 2015, a saber reducir la pobreza y la inegalidad y conseguir que
se haga de manera justa y sostenible.
Existen serias
dudas en cuanto al cumplimiento de estos requisitos de aqui a diez años,
es mas, hay quien afirma rotundamente que en el caso de Africa no se
alcanzarán. Casi cinco años después de la cumbre, la ONU ha decidido
dar un empuje a estos objetivos realzando el impacto del microcrédito
y la microfinanza, y anuncia 2005 el año internacional del microcrédito.
Pues bien, ¿en qué consiste la microfinanza? y ¿cómo puede el ciudadano
de a pie participar en el proceso?
La microfinanza
es una actividad lucrativa y por lo tanto genera ingresos. Su objetivo
fundamental no es sin embargo éste sino permitir el acceso de los más
pobres al sistema bancario, del que sistemáticamente son excluídos.
Pero debe quedar claro que es una herramienta a dos usos, históricamente
considerados incompatibles: solidaridad con el marginado y autonomía
financiera.
Según un inventario hecho por el Banco Mundial las primeras instituciones
de microcrédito fueron creadas antes de los años 60, si bien en muy
reducido número. La microfinanza comenzó entonces a florecer, gracias
a las generosas contribuciones de origen oficial, durante la década
de los setenta. Sin embargo el carácter asistencial de estas acciones:
tipos bonificados, créditos subvencionados y otras, impidieron precisamente
la rentabilidad del sistema, y éste cayó progresivamente el el olvido.
Veinte años después, tras un profundo análisis crítico de la política
providencial se ha llegado a una situación más estable en la que se
reemplazan los créditos bonificados por altos tipo de interés con el
fin de hacer frente al alto coste de esta actividad.
De manera complementaria
se ofrecen servicios financieros específicamente diseñados para las
capas más pobres de la población, que van desde la información, creación
de microempresas, mobilización del ahorro, creación de grupos de ahorro
etc. En resumen la microfinanza hoy en día busca la mobilización de
recursos locales (es decir propios al sistema) para generar un ahorro
local, que permita la concesión de préstamos a locales para financiar
las actividades productivas locales.
A finales del 2004
existían en el mundo unas 10 000 instituciones de microfinanza, 25 millones
de “ clientes “ y un volumen de 9 000 millones de euros en créditos
otorgados por año. Todo ello en asociación con una red de 30 bancos
comerciales. Y este el nudo de conexión con nuestro mundo desarrollado:
la banca alternativa, una manera de contribuir al funcionamiento de
esta actividad financiera.
Para obtener información sobre la red de bancos asi como su actividad
económica se puede consultar:
International Association of Investors in the Social Economy
Rue d’Arlan 40 - 1040 Bruxelles
Nouvelles Economie Fraternelle
40, rue de la Burge - 03160 Bourbon
L’Archambault Planet Finance
22, Boulevard des Capucines - 75002 Paris