LUZ Y CALOR N°48

Baile egipcio, el mito del vientre, los siete velos y los cascabeles

Marisa Gil-Lapetra

 

Hoy en dia la oferta de clases de baile egipcio u “ oriental “ desborda su propia demanda. Es posible encontrar cursillos de lo más variado, a cual más exótico y exhuberante, prometiéndonos todos un sinfín de bondades y virtudes en beneficio del look femenino. Ya sólo el nombre de “ baile del vientre “ nos evoca las cautivadoras historias de “ Las Mil y Una Noches “. De hecho, los espectaculos de danza oriental se han adaptado a la legendaria imagen de estos cuentos, arropados por una escasa indumentaria multicolor.

Pero, ¿qué hay de genuino en todo esto? La tradición folclórica egipcia, en particular el baile rico en componentes de orígenes diversos y de un particular estilo terrenal, ha sufrido una profunda transformación a lo largo del siglo XX. Durante la “ Belle Epoque “ se abren en El Cairo numerosos cabarets y teatros al más puro estilo de la revista parisina. Algunas de las más conocidas bailarinas clásicas van a adaptar su repertorio a esta nueva demanda occidentalizada. Empieza entonces la “ época de las lentejuelas “: los movimientos se marcan a la altura de las caderas donde se va a centrar la atención del nuevo espectador. Poco a poco los “ velos “ se van cayendo al tiempo que la menguante vestimenta se ve enriquecida con abalorios y colores. Se forja un estilo completamente artificial, con un sutil caracter erótico.
Como cabía esperar, el puritanismo social y estatal egipcio no ve con muy buenos ojos esta percepción de su tradición folclórica. Comienzan así las prohibiciones, si bien los focos de atracción turísticos persisten con sus bailarinas de falso baile egipcio, que empieza a conocerse con el término de
“ Belly Dancing “.

Originalmente, el baile egipcio como cualquier manifestacion artística presenta variantes. Existe el “ Shaabi “ de raíces rurales y movimiento amplio, el “ Baladi “ más popular y cuya extensión se produce fundamentalmente en medio urbano y el “ Sharqui “ o estilo clásico. Hoy en día aún se pueden encontrar, no sin cierta dificultad, “ matronas “ del baile (pertenecientes a familias de artistas profesionales). Estas damas del baile han ido transmitiendo el baile, su significado y su expresión de generación en generación. La verdadera tradición sobrevive a duras penas, de forma “ underground “.

El baile egipcio recoje un conjunto de movimientos basados en una respiración ventral perfectamente instalada y una exploración de los fluidos energéticos de nuestro cuerpo. Para ello es necesario revisar la posición corporal ya que la mujer oriental aparece mucho más distendida. Se deja caer el grueso de nuestro peso sobre el abdomen, más exactamente sobre la pelvis, de manera que son las piernas las que nos llevan y van por delante del cuerpo el cual casi podíamos decir, que flota en consecuencia.

Desde hace varias décadas, una francesa con un carácter bien mediterráneo, Marie Al Fajr, ha sabido ir recogiendo la herencia del auténtico baile egipcio. Gracias a su gran devoción por la cultura árabe en general y su particular interés por el baile folclórico, Marie ha adquirido un gran dominio y maestría en este género, que transmite en sus clases a través de un particular estilo pedagógico.
Marie pasa largos periodos de tiempo en El Cairo, dónde profundiza sus conocimientos de cultura y folclore egipcio. Gracias a esto sus clases se ven enriquecidas por inusitados detalles, interesantes explicaciones y anécdotas. Las clases de Marie comienzan con ejercicios de respiración ventral, estiramientos y técnicas de relajación. No exige ninguna experiencia ni conocimiento previo, pero si que nos insiste en revisar la posición corporal.
A partir de las primeras sesiones las piernas se fortalecen, la respiración se profundiza y el cuerpo en general se tonifica influido por la mayor oxigenación y relajación. Marie da cursos en Paris, y en otras ciudades francesas aunque de forma puntual. Además, una vez al año, generalmente en verano, se puede difrutar de una semana intensiva de aprendizaje en Suiza. Marie trabaja en conjunto con otros bailarines de diferentes nacionalidades. Aunque su grupo esté basado en Zurich (Suiza), la mayoría de las manifestaciones se producen en cafés y teatros de la capital francesa.

Lo más curiosos puede aprender un poco más en las páginas de internet del grupo de baile de Marie: www.tanzraum. com y en la de la asociación Danses du Monde, con quien Marie colabora desde hace años: http://membres.lycos.fr/dansesdumonde