LUZ Y CALOR N°48
Chronique mondaine
Por Dolores Rincon


El 28 de marzo 2005, a las 7 y media de la tarde, Saliega parió en unos minutos sus tres pequeños línces. Un dia cualquiera de la vida animal pero un dia muy importante para el porvenir del lince ibérico. Saliega es la primera hembra de esta especie en peligro de extinción a parir en semi libertad.

En 1900 el “ lince pardinus “ ocupaba casi toda la Península Ibérica. En 1995 no quedaban más que unos mil. Hoy se cuentan unos 150 linces entre España y Portugal. Desapareció poco a poco al mismo ritmo que los conejos, su comida preferida, caían bajo la misomatosis .
Desde el 2002 el programa de cría dirigido por la veterinaria Astrid Vargas en el Parque Nacional de Doñana, en Andalucia, intenta frenar ese proceso. Una tarea difícil ya que el lince es un felino muy celoso de su libertad y de su independencia.
El primer paso consistió en reunir unas hembras y unos machos, dispersos por todo el territorio, en el mismo terreno de caza. Despué hubo que darles suficiente caza para que no se salieran del coto y dejarles tranquilos. Más tarde Astrid Vargas formó las parejas aislando unos animales del grupo en un cercado. En diciembre Saliega, por casualidad, ve a Garfio y se enamora. Tres meses después nacen los tres pequeños línces.
Garfio, que no es muy fiél (es un macho !) se apareó también con otra hembre, Esperanza, que parirá pronto. Todo este proceso está siendo vigilado atentamente, aunque de lejos, por todo el equipo científico que interviene lo mínimo. “ Intentamos que los animales encuentren en este lugar una vida muy parecida a su vida salvaje “ explica Astrid Vargas. Los pequeños linces serán criados por sus madres, sin ayuda humana . Este nacimiento es un respiro para los línces ibéricos, evento que sin embargo no garantiza la supervivencia de la especie. Hay que esperar con paciencia.