LUZ Y CALOR N°48
Españolas en París, la historia desconocida
Cristina Blázquez Cabrero- Arantxa Martín

 

Vinieron a Francia en busca de una vida mejor y unos medios económicos que la España de la época no era capaz de garantizar. Llegaron sólas, con sus maletas y sus esperanzas, para ocupar puestos poco cualificados que en muchos casos se convirtieron en el oficio de toda su vida. Porteras, niñeras, asistentes de hogar... y todo ello sin hablar ni una palabra de francés, sin conocer la cultura ni las costumbres y teniendo que cambiar sus pueblos natales por la gran ciudad. Ahora quieren que su esfuerzo sea reconocido. Que lo que hicieron sirva para que la España actual mire con otros ojos a los emigrantes de cualquier sexo, raza y nacionalidad que llegan hoy en dia a un paîs que ha cambiado mucho y rapidamente y a cuyo bienestar contribuyeron, de forma excepcional y poco reconocida, estas mujeres en la sombra. Para sacarlas del olvido en el que se encuentran, la socióloga Laura Oso casas ha publicado “Españolas en París”, un estudio sociológico sobre este fenómeno en el que se recogen los testimonios de estas mujeres valientes y decididas.

Quién no ha visto en alguna película francesa que el personaje de la portera o de la señora de la limpieza sea curiosamente llamado Conchita o María. Mucha gente se sorprende que sean mujeres españolas pero curiosamente ésto no es más que el reflejo de la realidad. El lector dará un salto al pasado al entrar en contacto con esta serie de testimonios de varias mujeres inmigrantes españolas que han decidido compartir sus experiencias vividas al llegar a Francia. En efecto, mientras realizaba sus búsquedas para su segunda tesis, Laura Oso ha contribuido a sacarlas del olvido. Es por ello que a través de las líneas no duda en utilizar las palabras de estas mujeres que vinieron en los años 60 y 70 en las que se refleja el relevante papel que han ocupado en la inmigración española. Muchas de entre ellas no vinieron siguiendo a sus maridos sino que al contrario que en anteriores periodos tenían un fin preciso en mente: ganar el máximo dinero en el extranjero para ayudar económicamente a su familia. Sin conocer el idioma o las costumbres de sus nuevos países de acogida dejaron sus casas para ponerse a trabajar en el servicio doméstico o cuidando porterías que muchas no dejarían aún cuando se casaran.

Extranjeras

Este libro, que fue presentado el pasado mes de abril en el Instituto Cervantes, no es más que una breve descripción de la historia de una serie de vidas que no siempre fueron fáciles, a las que debe de añadirse el dolor y el sentido de injusticia que muchas de entre ellas sienten ante el escaso o nulo reconocimiento que han recibido por parte de su familia y del país al que ayudaron con las remesas que fueron enviando constantemente a lo largo de los años, al tiempo que creían que su estancia era temporal ya que esperaban que a su vuelta tendrían una mejor situación de la que habían vivido. Extranjeras en Francia, extranjeras en una España que ha olvidado todo lo que aportaron a su país natal con sus sacrificios, con su doble papel de madres y mujeres trabajadoras. En la actualidad muchas sienten que han sido injustamente tratadas por los que más se beneficiaron de todos sus esfuerzos, su familia y su país. Por suerte nuevos estudios que siguen la misma línea que el de Laura Oso están sacando a la luz no sólo su aporte a la historia de un país que en un tiempo vio como única solución al crecimiento económico el favorecer la emigración, sino que las sitúa en el lugar de reconocimiento que todos los esfuerzos que realizaron deben de situarlas. Este segundo libro de Laura Oso puede servir de modelo a la actual España de nuevos ricos ya receptora de inmigrantes que no debe de olvidar que hasta hace poco se veía casi en la obligación de enviar a gente al extranjero para que entraran divisas y ayudaran al crecimiento del país y, por lo tanto no ha de cerrar las puertas a quienes llegan, ellos son también personas. Sólo así se podrá entender y mejorar el futuro.